Durante la 69 Feria de Manizales de 2026, cuando la ciudad se acostumbró históricamente al ruido, la música y la multitud, hubo un evento que en silencio conquistó otras miradas. En medio de la celebración apareció un espacio de luz y movimiento que invitó a mirar despacio. Una experiencia inmersiva dedicada a Vincent van Gogh, que sorprendió por su novedad y dejó claro que este tipo de apuestas son las que la feria necesita para renovarse.
Desde el 3 de enero, la sede Confa Centro se transformó en un recorrido sensorial donde las pinceladas dejaron de estar quietas. Las paredes respiraron color, los girasoles se multiplicaron por las habitaciones y la noche de Arlés volvió a encenderse. Allí, el público caminó dentro de los cuadros. Fue una experiencia que recordó la vida intensa y fragmentada de Van Gogh, su necesidad de pintar, su relación con la luz, la soledad y el asombro cotidiano.
La muestra, creada por el artista digital italiano Stefano Fake, combinó proyecciones, animaciones y una banda sonora envolvente que condujo a los visitantes por el universo emocional del pintor. Cada sala propuso una pausa, un gesto de contemplación, un diálogo entre tecnología y sensibilidad artística que conectó públicos diversos, desde niños hasta personas mayores.
El recorrido estuvo dividido en nueve secciones cuidadosamente diseñadas. Comenzó con una galería biográfica y de pinturas, siguió por los autorretratos, una sala de realidad aumentada desarrollada en The Fake Factory, un taller para experimentar el acto de pintar, y recreaciones a escala real de obras emblemáticas como La habitación y La siesta. Hubo un café inspirado en La terraza del café por la noche, una sala de girasoles pensada para el encuentro y la memoria visual, y finalmente una experiencia audiovisual inmersiva de 50 minutos que resumió la vida, los paisajes y las obsesiones de Van Gogh.
La exposición se seguirá viviendo en la sede Confa Centro hasta el 9 de febrero, con recorridos cada 30 minutos y una duración aproximada de una hora. Durante la feria, el flujo constante de visitantes demostró que Manizales está dispuesta a habitar nuevos formatos culturales, más allá de lo tradicional.
Esta apuesta fue posible gracias a Confa, que, junto a Almas Producciones, transformó un espacio patrimonial en un escenario contemporáneo de circulación artística. Además del impacto cultural, la experiencia genera empleo local: el personal de operación, atención y logística es talento de la ciudad, vinculado a través de la Agencia de Empleo Confa, fortaleciendo la economía regional.
La acogida del público fue inmediata. Más de 1.400 personas recorrieron la muestra en sus primeros días, consolidándola como uno de los planes culturales más comentados de la temporada ferial. Para muchos, fue el primer acercamiento a una exposición inmersiva; para otros, una forma distinta de reencontrarse con un artista cuya obra sigue hablando desde la fragilidad y la intensidad.
La experiencia Van Gogh inmersiva deja claro que la Feria de Manizales puede —y necesita— espacios que dialoguen con el arte, la tecnología y la contemplación. Al cierre, quedó la sensación de que estas iniciativas no son un paréntesis, sino un camino posible. Así como esta exposición, durante el año Confa busca ampliar su oferta cultural con eventos de alta categoría y proyección internacional, reafirmando su apuesta por el acceso a la cultura como parte del bienestar y la transformación social de la región.
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