Texto por: Stefanny Gutiérrez Duque.
Coproducido con: Polifonía Urbana.

Fotografía portada por Lania Lex

«Hoy mi deber era cantarle a la patria, alzar la bandera, sumarme a la plaza».
Hoy mi deber – Silvio Rodríguez

Durante décadas la música ha sido el canal predilecto de muchos artistas, especialmente latinoamericanos, para expresar su descontento frente las injusticias sociales y políticas de sus países.  Sus letras han sido arengas, proclamas y armas simbólicas contra un Estado opresor e injusto.

En tiempos como los que transcurren, entre la violencia y la crisis social y económica que atraviesa el país, hacer resistencia no violenta resulta más necesario que nunca, esto implica no solamente la protesta pacífica que se ha venido generando durante los últimos meses,  también la resistencia a través de la música, ese bello arte que penetra hasta el corazón.

Desde Alternativa les proponemos una playlist para mirar con otros ojos la realidad de este país y para resistir a través de la música de nuestra región. A continuación una muestra de algunas de las letras de 5 bandas manizaleñas que inspiran la revolución desde el Eje Cafetero. 

Comenzamos por cuestionarnos la función de los entes estatales cuando quien dice cuidarnos actúa violentamente y a favor de sus intereses. 

@polifoniaurbana

«Ten cuidado que nadie te protege, ten cuidado que nadie te responde, no hay personas que por tus derechos velen, pues la justicia solo cuida sus bienes» (Nada puedo hacer – La Pata Records.

Con una dosis de reggae desde el páramo, las letras de La Pata Records en la Nada puedo hacer plasman una advertencia muy precisa para los jóvenes colombianos ante unas Fuerzas Militares desacreditadas por su violento proceder.

Continuando a ritmo de reggae, Fuego en el Aire, la agrupación manizaleña de reggae roots, incorpora fusiones del folclor colombiano y ritmos brasileños junto a letras contestatarias que reflejan su postura ante la realidad social del país.

«Ellos nos quieren someter, a gente inocente por medio del poder. Usan la farsa como mantel para servirse de todo lo que pueden hacer» (Nos quieren someter – Fuego en el aire).

Así suena el coro de Nos quieren someter, una denuncia que hace este grupo a través de la voz de Dean Sabir Fariratofe, y continúan: «Políticos corruptos al frente del poder se toman la batuta para verte caer. Por medio de oratoria convencen a la gente, y cuando están arriba no te voltean a ver», una premisa que se ha convertido en parte del argumento principal de los gobernantes a la hora de llegar al poder.

«Este es el país de las mil maravillas, el de la mantequilla, el de la mermelada más cara, la que nos cuesta la vida, mientras que arriba se reparten los recursos que nos pertenecen, no nos dejan ni migajas solo se divierten repitiendo noche y día que no pasa nada».  (Qué pasó mi gente – Los Viruta)

Los Viruta de Caza Retasos, con su propuesta llena de teatralidad e ironía, son una muestra de ideas contestatarias que reflexionan sobre temáticas como la corrupción, la violencia, la injusticia y el olvido. En Qué pasó mi gente, Los Viruta se valen de un tono sarcástico para preguntarse sobre los casos de corrupción, violencia e injusticia social de los que el Estado no se hace responsable.

«Somos víctimas de su inconsciencia, no soy parte de su corrupción, Vamos a acabar con este gran engaño, gobierno fraudulento, un pueblo mutilado». Sr Groove – Estado)

Sr Groove fue una banda manizaleña de rock reconocida por la fuerza que contenían en sus letras y que transmitían en el escenario. Actualmente sus letras siguen alimentando la llama a ritmo de rock y ska. 

«Ellos lo saben, se va caer, y todos juntos vamos a vencer»

Así lo repite Rokamandú en Se va caer, haciendo referencia al sentimiento social de descontento frente a las injusticias sociales y llevando un mensaje para, desde la unión colectiva, hacer el cambio en la sociedad.

Cortesía de: Rokamandú y Sesiones Grita.

Cortesía de Rokamandú y Sesiones Grita.

Son muchas las voces musicales de resistencia que suenan y que han sonado desde el Eje Cafetero, expresando el descontento de un país cansado de violencia.