La búsqueda del corazón perdido-28

La búsqueda del corazón perdido

El territorio donde habitan los cuentos de hadas tradicionales y la fantasía está sumido en una crisis. Las historias, de pronto, se han venido enredando. Los límites, que garantizaban el orden fantástico, que una historia fuera siempre la misma y que los personajes no cambiaran su destino por decisión propia o como víctimas de alguna ficción ajena, han desaparecido y los personajes se muestran gravemente preocupados.

Al mundo de la fantasía llegan dos deshacedores de entuertos distintos, el primero parece un médico tradicional, es un «cirujano de cuentos», el segundo, más cercano a la idiosincrasia popular, representa un arriero de los que no se varan, muy al estilo del Peralta de Tomás Carrasquilla, pero con apenas una fracción de su ingenio.

Finalmente se nos presenta la responsable, una ladrona que ha aprendido sus trucos del Tío Conejo, fascinada con la belleza del Corazón de los cuentos, que es dentro de este universo, literalmente, una joya. A través del diálogo con un hombre viejo y sabio —¿acaso Dios?— ella toma conciencia del impacto de sus acciones, de cómo su egoísmo ha afectado la totalidad del universo de la fantasía, por lo que decide regresarlo, aliarse con el doctor y el arriero y devolver el orden al mundo.

Una vez restaurado el orden, este hombre viejo de barbas largas y blancas se dirige directamente a nosotros, recordándonos que el corazón de los cuentos reside en cada uno de nosotros, dando a entender que el mundo de la fantasía es una responsabilidad nuestra, individual y colectiva.

El corazón de los cuentos es una obra curiosa desde su dramaturgia. Nos habla de un caos que nunca vemos y de unos relatos tradicionales que no están presentes en la escena nunca. Antes, por el contrario, personajes nuevos y originales surgen con el propósito de introducir nuevos ciudadanos dentro del universo de la ficción mientras atraviesa una crisis. Es posible incluso, atreviéndose a sobreinterpretar, que esta narración sea una fábula, una historia con moraleja, una invitación a revisar nuestro corazón que quizás pueda ser en parte responsable de la crisis de este universo de la fantasía.

La compañía de teatro de Comfama parece haber hecho una obra con el propósito de poner en escena una crisis real, el de unas infancias que han venido perdiendo el contacto con personajes de ficción autóctonos, con la tradición oral de su pueblo y, en términos más generales, que han perdido contacto con ese Corazón de los cuentos al que hace referencia la obra, uno alimentado por retahílas, rimas, canciones, juegos de palabras, expresiones coloquiales, personajes pintorescos de la cotidianidad del pueblo y del barrio. Esto, ya lo sabemos, tiene que ver con la forma como ha cambiado el consumo de historias en las décadas recientes. Cuán globalizado, o mejor sería decir, norteamericanizado, se ha vuelto el consumo cultural y, para colmo de males, ahora dictado por algoritmos, ocupados en métricas de eficiencia, de retorno a la inversión, despreocupados por el valor cultural que reside en cada producto.

Nada de esto es mencionado en el montaje, pero se siente. Se siente que la obra es un acto de resistencia, una búsqueda de lo autóctono, lo tradicional, lo colectivo. Una búsqueda, también, de inspirar y encender en el corazón de cada niña y niño y, por supuesto, cada adulta y adulto, esa chispa del asombro y la imaginación a través de una puesta en escena que evidencia el cuidado puesto en los detalles, que se siente tan hecho a mano, tan personal, tan consciente y tan presente.

Todos estos caminos nos regresan al corazón de los cuentos. Estos y muchos otros. Lo que nos comparte Comfama a través de su montaje es una de las múltiples vías. Y con todo el corazón y la buena voluntad, el deseo de que lo reencontremos.

Le puede interesar:

{{ reviewsTotal }}{{ options.labels.singularReviewCountLabel }}
{{ reviewsTotal }}{{ options.labels.pluralReviewCountLabel }}
{{ options.labels.noReviewsLabel }}
{{ options.labels.newReviewButton }}
{{ userData.canReview.message }}
SUSCRÍBETE AL Newsletter Revista alternativa

Al inscribirte en la newsletter de Revista Alternativa, aceptas recibir comunicaciones electrónicas de Revista Alternativa que en ocasiones pueden contener publicidad o contenido patrocinado.