StayWay tras 20 años sin salirse del camino (4) (1)

StayWay tras 20 años sin salirse del camino

Texto por: Andrés Felipe Rivera Motato
Fotos Por:
Giovanny Gálvez, Juan José Peñaranda Giraldo y Andrés Camilo Valencia Chica

Hay bandas que construyen una carrera a punta de palo tras palo. Otras, en cambio, la levantan desde la insistencia y persistencia. StayWay pertenece a la segunda categoría. Formada en Bogotá en 2006 por los hermanos Diego y Andrés Abril, la banda ha atravesado casi dos décadas del rock colombiano sin romper su línea de trabajo, sin abandonar el camino y, sobre todo, sin congelarse con su propia historia.

En 2026, StayWay cumple 20 años. Lo hace con tres discos publicados, uno próximo a salir, la misma base humana desde hace 15 años y una trayectoria que, más allá de los altibajos naturales de cualquier proyecto musical en Colombia, ha sido ininterrumpida. En un circuito donde muchas bandas prometieron ser relevo y se quedaron a mitad de camino, la agrupación bogotana ha logrado sostener algo más complejo que la novedad y es su permanencia.

Después de cerrar la gira de Sobrenatural, su más reciente álbum, la banda entró en una nueva etapa. Ese ciclo dejó 50 fechas en tres años, dos recorridos por México, una visita a Panamá y varias presentaciones en escenarios clave del país, incluido Rock al Parque 2024, donde tocaron ante unas 20.000 personas. Desde ahí comenzó el siguiente movimiento: preparar el lanzamiento de Invencibles, su cuarto disco, mientras alistan la celebración de sus dos décadas de trabajo.

Esta banda fue una de las últimas bandas de esa camada. Por eso sus primeros discos fueron en inglés. Fue una consecuencia natural del contexto y de las influencias que marcaron su formación: el grunge, el post grunge y el rock alternativo anglo de los noventa y los dosmil. Nirvana, Pearl Jam y Stone Temple Pilots están en la raíz, pero también Placebo, Incubus y Muse.

La transición al español no fue inmediata ni obedeció a una necesidad impuesta por el mercado local. La banda decidió hacerlo solo cuando las canciones empezaran a pedirlo de forma orgánica. Ese momento llegó después de 15 años de carrera, con Sobrenatural, un álbum que no solo marcó un cambio de idioma, sino también una nueva etapa creativa para el grupo. Desde entonces, StayWay encontró en el español una voz distinta, una forma más cercana y precisa de trabajar sus letras.

StayWay se define como una banda de rock alternativo con una herencia clara del grunge. En sus canciones también hay una preocupación constante por las bases rítmicas, por cierta energía que puede venir del funk o de la música de los ochenta, y por una producción donde los sintetizadores, secuencias, arpegiadores, pianos y texturas electrónicas cumplen un papel importante.

En los cuatro discos se escucha que hay un tratamiento elaborado de los arreglos, de las atmósferas y de los colores sonoros. En su forma de producir, además, se sienta la conexión con la ciudad de la que vienen. Para StayWay, Bogotá tiene una manera particular de sonar. Si Medellín puede sentirse más directa, más frontal, más de ataque rápido, el rock bogotano les parece más cargado de capas, de arreglos, de matices, de texturas que no se entregan de inmediato.

Esa lectura de ciudad también explica parte de su identidad. StayWay no es una banda de rock lineal ni de simple descarga. Su propuesta tiene algo de urbe desordenada: efectos, distorsiones, reverses, coros, baterías procesadas, bajos con cuerpo, guitarras que no siempre buscan el golpe frontal sino el rodeo. En ese sentido, su sonido sí parece pertenecer a Bogotá.

La discografía de StayWay también puede leerse como una especie de mapa emocional y narrativo de la banda. Cross the Line, su primer álbum, fue un disco introspectivo, atravesado por las experiencias de los primeros veintes, por la relación con la vida, la socialización y la búsqueda personal. Monsters, el segundo, abrió una etapa más experimental, donde podían convivir letras más políticas con preguntas sobre el ser y el desconcierto.

Después llegó Sobrenatural, un álbum conceptual sobre el amor y las relaciones humanas. Un disco que se mueve entre la pérdida, el duelo, la reconstrucción y la posibilidad de volver a empezar. Y ahora viene Invencibles, el trabajo que planean publicar en septiembre de 2026 y que, según la banda, gira alrededor de una idea muy concreta: crecer en Bogotá entre los noventa y los dosmil. Será un disco de relato, de ciudad, de memoria, de crítica social y de observación generacional.

Ese lanzamiento será el centro de la celebración de sus 20 años. La banda planea acompañarlo con un concierto especial en septiembre, justo cuando se cumplan las dos décadas del proyecto.

Si algo aparece una y otra vez en el relato de StayWay es la palabra trabajo. No solo por la disciplina interna de la banda, sino porque el proyecto se ha sostenido a partir de una lógica de gestión permanente. ellos se asumen como una banda de gestores. Parte de esa experiencia terminó derivando incluso en Abril Records, una empresa nacida de años de aprendizaje dentro del mismo proyecto y luego puesta al servicio de otras agrupaciones.

La banda ha sido acto de apertura para Disturbed y Coheed and Cambria en 2011, Aerosmith en 2016, Carajo en 2019, Royal Blood y Conociendo Rusia en 2024, y Leonardo de Lozanne en 2025. También estuvo a punto de abrir para Incubus en 2013.

A eso se suma su paso por festivales y escenarios que ayudan a dimensionar el recorrido, Rock al Parque en 2011 y 2024, Jingle Bell Rock en 2016 y 2018, Grita Rock y Rock al Viento en 2025, además de fechas en México y Panamá que muestran una proyección internacional construida desde el circuito.

StayWay se mira a sí misma como una especie de anomalía dentro del rock bogotano.Llegó tarde a una fiesta que ya empezaba a cerrarse. – Diego Abril.

Es una banda que sobrevivió cuando muchas otras quedaron en el intento. Mientras varios nombres llamados a liderar la siguiente etapa del rock bogotano despues de la era de los 90s y comienzos de los 2000s desaparecieron o redujeron su actividad, StayWay siguió ahí. Sin el impulso total del mercado, sin una narrativa construida a su alrededor, sin entrar por completo en el circuito de la nostalgia, pero trabajando.

Por eso hoy se reconocen casi como “el unicornio azul” de esa franja generacional. Una banda que no se volvió masiva en el sentido tradicional, pero que tampoco se quebró. Y eso, dentro de la historia reciente del rock colombiano, ya dice bastante.

Como muchas bandas que comenzaron antes del dominio absoluto de las plataformas, StayWay también tuvo que atravesar un cambio brusco en la manera de circular la música. La transición de espacios como MySpace o YouTube hacia el ecosistema de Spotify no fue sencilla. La banda reconoce que ese cambio los agarró en un momento de desconexión frente a la lógica nueva del mercado digital y que, cuando reaccionaron, ya estaban corriendo detrás de una dinámica que no terminaban de entender del todo.

Esa tensión sigue siendo una de sus discusiones actuales. Sienten que su recorrido en vivo, su convocatoria en Bogotá y su trayectoria no siempre están reflejados en sus números digitales. La banda ha sostenido un circuito activo, pero el espejo de las plataformas todavía no devuelve una imagen proporcional a todo eso.

Aun así, entienden que hoy el juego también pasa por ahí. Aunque no vean a Spotify como la mejor plataforma, saben que muchos curadores, programadores y agentes de festivales internacionales observan primero esas cifras. Por eso, uno de los objetivos más claros de 2026 es lograr que el frente digital se ponga al nivel de la carrera real de la banda.

Cuando StayWay comenzó, sus aspiraciones eran las de muchas bandas colombianas de su generación: tocar en Rock al Parque, abrir conciertos internacionales, sonar en la radio, grabar discos, salir de gira, escuchar a la gente cantar sus canciones. Varias de esas metas se cumplieron.

Hoy el sueño es otro. Ya no pasa únicamente por alcanzar hitos visibles, sino por sostener una carrera con estabilidad, seguir haciendo la música que quieren hacer, encontrar la audiencia correcta y lograr que las canciones lleguen a las personas que necesitan encontrarlas.

En ese tránsito, la banda también ha construido una visión de escena. Si tuvieran que llevarse tres discos de tres bandas bogotanas a otro planeta, la selección diría mucho de su mapa emocional: 1280 Almas como referencia del sonido de la ciudad, el segundo disco de The Hall Effect como una obra clave dentro del relevo de los 2000, y Nicolás y Los Fumadores como una señal de la actualidad. Es, en el fondo, una forma de ubicarse también a sí mismos dentro de una historia más grande.

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