El Semillero de Periodismo Cultural con Enfoque de Género reúne a 15 integrantes que aprenden a investigar, entrevistar, escribir y narrar historias de la ciudad con enfoque de género. Sus trabajos dan forma a la Edición Violeta, una publicación digital de la Revista AlterNativa.
Texto por: Andres F. Rivera – Fotos por:
Desde el mes de agosto, Revista AlterNativa reúne a 15 integrantes en su Semillero de Periodismo Cultural con Enfoque de Género, un espacio seguro para indagar y abordar historias por contar en la ciudad. Cada participante llegó con intereses distintos y con una tarea que las reúne: encontrar una historia en la vida cultural de Manizales y decidir cómo contarla.

La revista realiza el semillero como parte de su Edición Violeta, una iniciativa de Eloísa Castillo Torres, directora de proyectos de la revista, que resultó ganadora de la convocatoria de Estímulos Culturales 2026 de la Alcaldía de Manizales y sus secretarías de Cultura y Civismo y de las Mujeres y Equidad de Género. El proyecto tiene un componente formativo en las temáticas básicas del periodismo y en qué significa narrar con enfoque de género.
Además, en el componente creativo, las mujeres participantes desarrollan como autoras un contenido que inicialmente plantea un tema cultural con enfoque de género en la ciudad. Es un ejercicio que les permite poner en práctica los conocimientos e identificar las voces que son protagonistas y que componen los relatos de ciudad.
«Este grupo es muy especial porque es un grupo muy diverso, conformado por mujeres de diferentes oficios», cuenta Eloísa Castillo Torres, directora de proyectos de la revista y creadora del semillero.
Para Antonia Loaiza, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales, el punto de partida fue la programación de un evento musical. Para Selena Scotti, estudiante uruguaya de intercambio, fue el deseo de volver a escribir.
Los primeros tres encuentros tuvieron lugar en la Casa de la Cultura Palogrande. El grupo comenzó con una introducción al periodismo cultural y dedicó la segunda clase a discutir qué significa narrar con enfoque de género. En la tercera entró en el terreno de la reportería y se vieron temas como la observación, la búsqueda de fuentes y el perfil. La cuarta se vivió en la Alianza Francesa de Manizales y se concentró en la entrevista audiovisual y en cómo esa perspectiva influye tanto en la elección de la persona entrevistada como en las preguntas que se le hacen.
En la segunda parte del semillero, el grupo pasó de la búsqueda de historias a las formas de narrarlas. Allí se trabajaron la crónica, la entrevista periodística y el artículo editorial. Por otro lado, otras sesiones abordaron otros lenguajes, como el de la fotografía y el audiovisual, dentro del periodismo con enfoque de género.
Entre quienes han orientado las clases están los periodistas Eloísa Castillo Torres, Tatiana Guerrero y Daniel Díaz, y la fotógrafa Melanie Espitia Diossa.
La directora del proyecto, desde el comienzo, pensó las clases como «una relación circular, una relación horizontal», en la que las participantes también pudieran construir conceptos a partir de su experiencia. «Hemos tenido sesiones muy interesantes en las que construimos los mismos conceptos entre todos», recuerda.
Eloísa menciona las conversaciones que se dieron en el aula, en las que destacaron las luchas de las mujeres trans y las experiencias de quienes acompañan a otras mujeres desde el trabajo social. En este último caso, señala un detalle que también importa a la hora de hacer una entrevista: quien escucha conoce más de una faceta de la persona que tiene enfrente. En esos oficios, dice, se trata de «escuchar sus historias de maltrato, sus historias de retos, pero también sus historias de éxito». Ese intercambio cambió su propia manera de mirar la ciudad: «Yo creo que este semillero nos ha transformado a todas, empezando por mí como líder de este proceso».
Para Espitia, compartir lo aprendido en la fotografía y el cine también es una oportunidad de conocer cómo miran la ciudad quienes participan. Le llamó la atención que las diferencias en las trayectorias de las estudiantes se reflejaran en los temas que querían abordar. En esas diferencias encontró una razón para trabajar en grupo: «También es importante derribar esa idea de que todo lo podemos crear solos».
Al cabo de las primeras tres sesiones, Antonia Loaiza, estudiante de Comunicación, ya había empezado a revisar las agrupaciones de un evento, banda por banda. Le interesaba saber cuántas mujeres tocaban en ellas. En ese momento aún no había definido su producto final, pero sí qué quería investigar: el lugar que ocupan las mujeres en la escena musical que ella misma sigue como oyente.
Selena Scotti llegó desde Paysandú, Uruguay, por un camino distinto. Estudia Comunicación en la Universidad de la República, en Montevideo, y aceptó una plaza de intercambio en la Universidad Católica de Manizales antes de averiguar dónde quedaba Manizales. Ya en la ciudad, encontró a AlterNativa en redes. La palabra semillero le resultaba poco familiar; al leer el formulario entendió que podía acercarse a lo que ella llama «la pata más floja» de su formación: el periodismo y, en particular, la escritura.
Al hablar de las clases, Scotti usó la palabra piques para nombrar esas recomendaciones que se lleva de cada encuentro y que le permiten seguir explorando la ciudad por su cuenta: «Cada clase salgo con algunas ganas nuevas, con conocimiento nuevo, con piques nuevos de a quién leer, de qué buscar, de a dónde ir».
Ahora, las 15 participantes trabajan en el desarrollo y la edición de sus historias. Según Eloísa, cada autora ya identificó el tema que quiere abordar, las fuentes a las que puede acudir y el periodo que necesita cubrir. Los avances son distintos: «Algunas ya lo han adelantado un poco más, otras apenas están en ese desarrollo». Por eso, Eloísa y Tatiana se repartieron las historias para revisar con cada participante lo que ya tiene y lo que aún necesita reportear antes de terminar su pieza.
El semillero también prepara una clase magistral con una periodista de trayectoria en el cubrimiento con enfoque de género. La revista anunciará su nombre cuando confirme su participación.
Para Eloísa Castillo, la Edición Violeta reunirá las miradas de mujeres que llegaron al semillero desde distintos oficios y que ahora narran la ciudad como autoras. Con la publicación, espera que sus lectores «vean el potencial narrativo que hay entre las mujeres de Manizales».
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